¡NO ME DE COTORRA!

No más cotorras como mascotas

El comercio y la tenencia de cotorras como mascotas en la República Dominicana está contribuyendo a su extinción. 

Las cotorras silvestres eran relativamente comunes hasta hace poco.  Nuestros padres y abuelos las podían fácilmente ver sobrevolando nuestros campos y bosques. Cruzaban en hermosas bandadas verdes, al tiempo que se escuchaba  su ruidoso y alegre canto

Pero ya no… Esto se debe a que los humanos hemos destruido muchos de sus hábitats, es decir, su hogar, que es el monte y las hemos apresado para tenerlas como mascotas en nuestros hogares.   Para su mala suerte, a la gente le hace mucha gracia que aprenden a repetir palabras.   A veces las tenemos enjauladas o sueltas con las alas cortadas.  

Esto, sin embargo, está prohibido : La captura, tráfico y/o posesión de cotorras está prohibida por la Ley General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales No. 64-00.  Pero la ley no se aplica y continua en todo el país la compra y venta de cotorras. Así, todos los años, la mayor parte de los nidos que ponen las cotorras en el monte son saqueados y los pichones vendidos en todo el país. 

Este comercio les hace un gran daño porque muchos de los pichones robados de los nidos no sobreviven. La mayoría muere en los primeros días o en el transporte hasta la ciudad. La competencia de los pichoneros es fuerte, y cada vez se sacan más recién nacidos, sin apenas haber emplumado ni abrir sus ojos. Es como apartar a un bebé recién nacido de su madre.

Una cotorra cautiva nunca podrá reproducirse ni volar libre

Otro problema es que para sacar los pichones, los depredadores destruyen las cavidades en los árboles donde anidan las cotorras y que reutilizan cada temporada.   Esto reduce la posibilidad de anidar de muchas cotorras, ya que no existen tantas cavidades que puedan utilizar en su ambiente natural.  

Al sacar a la mayoría de pichones que se producen cada año, las cotorras no pueden mantener su población silvestre, y mucho menos volver a lo que fueron antes. Es como si a una población humana le matáramos todos sus hijos recién nacidos todos los años durante mucho tiempo.

Este es el interior de un nido de cotorra dentro del tronco de una palma seca en el Parque Nacional Jaragua. 

Al tener una cotorra en nuestra casa le estamos cerrando las posibilidades de que se reproduzca en su vida. Aún si la liberamos, esta cotorra no podría adaptarse de nuevo al monte, pues no tuvo el cuidado de sus padres en que aprendía cuáles eran los alimentos del bosque, dónde estaban, y cómo comerlos.

 

Si continua este comercio, desaparecerán nuestras cotorras en unos pocos años. Si en verdad quieres a las cotorras y el medio ambiente de tu país, colabora con nosotros. No compres cotorras o las aceptes como regalo, porque estarás contribuyendo a su extinción. Y corre la voz: ayúdanos a difundir esta información y a explicarle a la gente el daño que causa tener las cotorras como mascotas.

Este es un nido robado y destruido para siembre en el Parque Nacional Jaragua.

Conoce más sobre este tema descargando nuestra presentación educativa «Amores que Matan» o 

viendo este documental corto que hicimos en colaboración con Orgullo de Mi Tierra del Centro Cuesta Nacional

La ruta de la cotorra

Hemos estado llevando este mensaje  a grandes y chicos en toda República Dominicana para empezar a cambiar la demanda por cotorras como mascotas. En esta tarea nos ha ayudado doña Cuca, nuestro disfraz de cotorra. 

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Photo 11. Informative sessions in Santo Domingo, 2017.
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